Cuando el modelo "Compra ahora y paga después" (BNPL) llegó a México, la tesis inicial de la industria estaba en financiar bienes duraderos y compras de ticket alto: ropa, calzado, tecnología o boletos de avión.
Sin embargo, el mercado tomó una dirección mucho más reveladora: los pasillos del supermercado.
Hoy en día, las principales cadenas de autoservicio del país ya están integrando financiamiento digital en punto de venta y comercio electrónico:
- Walmart y Soriana integraron en sus tiendas el esquema de pagos en parcialidades con Aplazo (El Cronista, 2024).
- Chedraui cerró una alianza estratégica con Kueski Pay para permitir pagos quincenales en su tienda en línea (El Cronista, 2024).
Lejos de ser una moda pasajera, esta tendencia revela un cambio estructural en cómo la población mexicana gestiona su liquidez cotidiana.
La búsqueda de la frecuencia: de compras anuales a gastos quincenales
Para las plataformas financieras y los comercios, entrar al supermercado responde a una necesidad clara de negocio: recurrencia.
Comprar un teléfono o unos tenis ocurre una o dos veces al año. Comprar la despensa ocurre cada quince días.
De acuerdo con datos operativos de Aplazo, el ticket promedio de compras de despensa financiadas en su plataforma asciende a 1,585 pesos mexicanos, y los usuarios regresan a utilizar este método de pago, en promedio, tres veces al año, con fuerte concentración en zonas urbanas como el Valle de México, Puebla, Cancún y Tijuana (El Cronista, 2024).
El mercado BNPL en México alcanzó un valor de 4,560 millones de dólares en 2024 (tras crecer a una tasa anual compuesta del 54.5% entre 2021 y 2024) y se proyecta que superará los 18,000 millones de dólares hacia el inicio de la próxima década (Research and Markets, citado en El Cronista, 2024).
La realidad de fondo: suavizar el flujo de efectivo (Cashflow Smoothing)
Para entender por qué los consumidores adoptan este formato, hay que ver la estructura de inclusión financiera del país:
- La brecha de crédito tradicional: De acuerdo con los resultados oficiales de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF / INEGI & CNBV, 2024), únicamente el 15.7% de los adultos en México cuenta con una tarjeta de crédito bancaria (frente a un 22.6% que recurre a tarjetas departamentales). El 84.3% de la población adulta permanece fuera del crédito bancario tradicional.
- Descalce de liquidez entre quincenas: En muchos hogares, los ingresos llegan cada 15 días, pero los gastos de alimentación y servicios ocurren a diario.
En este contexto, diferir el pago de una compra básica no siempre responde a un sobreendeudamiento descontrolado, sino a una herramienta de suavización de liquidez (liquidity smoothing): distribuir un gasto fuerte de 1,500 o 2,000 pesos en varios periodos para no descapitalizarse en una sola quincena.
El reto para la siguiente generación de productos financieros
Primero, que existe una demanda masiva por herramientas de liquidez flexibles que no dependan del buró de crédito tradicional ni de trámites bancarios complejos.
Segundo, que quien logre resolver la gestión del gasto cotidiano gana el activo más valioso en el sector financiero: la recurrencia y la confianza del usuario.
El verdadero desafío técnico y de diseño de producto hacia adelante consiste en cómo estructurar estos esquemas de forma sostenible: creando mecanismos donde el acceso a liquidez para el consumo diario esté alineado con la disciplina financiera del usuario, ayudándole a cubrir sus necesidades corrientes mientras fortalece su capacidad económica a largo plazo.
Juan Pablo
Co-Fundador de Bombo